2026 ha arrancado confirmando algo que desde la izquierda soberanista vasca ya veníamos advirtiendo: el autoritarismo es una amenaza real para los pueblos del mundo y para la democracia. Una afirmación que, lejos de ser puntual, es consustancial al momento económico y social que vivimos. El imperialismo, las guerras y el expolio de los recursos naturales a lo largo y ancho del planeta responden al ajedrez al que las grandes potencias han decidido jugar, en detrimento de los pueblos. Mientras tanto, la Unión Europea y las élites que operan en su entorno han decidido desistir y ahondar en su falta de proyecto. De nada sirve la constante apelación a una Unión que se muestra incapaz de estar a la altura del momento histórico y que permite que la corriente autoritaria avance.
Poco podemos esperar de quienes son incapaces de denunciar de forma clara un ataque a la soberanía en Venezuela, la vulneración del derecho internacional y el secuestro de un presidente, o de plantar cara y aislar de manera efectiva a Israel para poner fin al genocidio en Palestina. Esta pasividad contrasta con la respuesta planteada frente a la invasión rusa de Ucrania, basada en el envío de armas y en la escalada bélica. Sin embargo, ni una cosa ni la contraria: como hoy podemos confirmar, la apuesta por la militarización y la renuncia a la diplomacia y al diálogo no han hecho más que retrasar una posible solución al conflicto.
Por lo tanto, hoy nos reafirmamos: no hay otra solución que el diálogo y el acuerdo, la diplomacia y la negociación. Todo ello desde la defensa del principio de soberanía, la autodeterminación y la paz de todos los pueblos y naciones del mundo.
En este punto, es obligatorio señalar y alertar de que la ambición imperialista e injerencista de Trump queda rubricada en su Estrategia de Seguridad Nacional, con la clara intención de interferir en los procesos electorales que tengan lugar en la Unión Europea en favor de partidos de extrema derecha. En el caso de Euskal Herria, como nación sin Estado dividida en dos, nos veríamos afectados de forma directa por Agrupación Nacional en Ipar Euskal Herria y por Vox y el PP en Hegoalde. Algo que, desde el punto de vista democrático, resulta intolerable y que debe recibir una respuesta de país.
Euskal Herria cuenta con las condiciones políticas, sociales, históricas y económicas suficientes para situarse de manera adecuada y articular una respuesta a la altura de este momento histórico. Creemos que, siendo conscientes tanto de nuestras capacidades como de nuestras limitaciones, podemos hacer grandes cosas que sirvan para frenar la ola autoritaria y para demostrar que, efectivamente, existe una alternativa y que otro proyecto europeo también es posible. Para ello es imprescindible recordar que este país dijo no a la OTAN hace 40 años, cuando volvimos a demostrar que, como hoy, somos una excepción en un mundo en llamas. Algo de lo que nos congratulamos y que creemos que debe hacerse valer.
La izquierda soberanista vasca quiere hacer un llamamiento a los agentes políticos y sociales de Euskal Herria para poner en valor lo que representamos como país y decirle al mundo que existe una alternativa a la guerra y a la desesperanza, en definitiva, al autoritarismo, y que otra Europa es posible. Una alternativa que pasa por la soberanía y el respeto a los pueblos.
Por todo ello, queremos reivindicar la necesidad de abandonar los intereses particulares, poniendo el país por delante y fomentando la colaboración entre diferentes. En definitiva, la articulación de fuerzas en torno a un nuevo impulso nacional que demuestre que es posible y que hay esperanza para la construcción de un mundo mejor.