AKTUALITATEA

| 2026-04-26

ANIVERSARIO DEL BOMBARDEO DE GERNIKA

Se cumplen 89 años del bombardeo de Gernika, 90 años del bombardeo de Otxandio y 150 de la abolición de los fueros vascos. Son fechas muy simbólicas que se dan en un contexto político internacional determinado, en un momento en el que nos quieren empujar a un escenario de guerra global. 

Euskal Herria Bildu siempre ha estado en contra de la guerra, de la escalada armamentística y de la industria militar. Las armas se construyen para ser utilizadas, y la escalada militar conduce a la guerra, y la guerra llama a la guerra.

La guerra global es una amenaza existencial para la civilización y el planeta en su conjunto; supone un retroceso en derechos y conlleva consecuencias sociales y económicas que ya estamos viendo, por ejemplo, con la carestía de la vida. Hoy, buena parte del debate político versa sobre cómo hacer frente a estas consecuencias que afectan a la economía y a la vida de las personas.

Es momento de pronunciarse a favor de la paz, de los derechos humanos, de la justicia social y de la soberanía de las naciones. En este momento de bifurcación de la historia, hay que saber muy bien dónde colocarse. 

Este es el pueblo de Gernika: conocemos de primera mano lo que supone la guerra y, desde esa experiencia histórica, hoy queremos reivindicar la paz, la justicia social y la soberanía de las naciones.

LEY DE EMPLEO PÚBLICO

Es factible alcanzar un amplio consenso y un gran acuerdo para la reforma de la Ley de Empleo Público. Sin ninguna duda, tenemos una oportunidad en nuestras manos para dar una solución de altura a un bloqueo que existe y a un problema social y político agravado por la ofensiva judicial contra el euskera. Se puede hacer de forma inclusiva, mediante un debate sosegado que busque el concurso de todas las sensibilidades políticas del país.

En ese sentido, la próxima semana nos reuniremos con todos los sindicatos —CCOO, ELA y LAB— y mantendremos la interlocución abierta con todos los partidos. Creemos que el PSE tiene que ser parte de la solución en términos inclusivos.

Esta solución debe basarse en tres principios políticos fundamentales: el respeto a los derechos lingüísticos como derechos fundamentales amparados por el derecho internacional; la igualdad efectiva entre las dos lenguas oficiales; y la flexibilidad y empatía con las personas que hoy no saben euskera, a quienes tenemos la responsabilidad de garantizarles su aprendizaje, porque conocer el euskera es un derecho. Sobre estos principios es posible buscar un acuerdo entre diferentes tradiciones políticas.

El debate jurídico hay que abordarlo con rigor, escuchando a los expertos, y estamos convencidos de que es posible lograrlo. Ante un contexto de incertidumbre y de extrema derecha amenazando derechos e identidades, es el momento de plantear soluciones con visión de país y máxima responsabilidad.